Vivir en un hogar familiar multigeneracional permite afianzar las relaciones entre los familiares. Reunir a toda la familia tiene ventajas emocionales, y en muchos sentidos, resulta práctico.

El primer beneficio es para las personas mayores. La soledad causa depresión, y suele conllevar la muerte prematura de una persona anciana. Permitir a un anciano padre o madre, a un abuelo o abuela, compartir la vida de la familia, incluso contribuir y sentirse útiles, evita la sensación de que ya nadie les necesita, y que su vida tiene menos sentido. Por no hablar del gozo de compartir las alegrías de su familia. Esto también es un beneficio para el resto de la familia porque evita las razonables preocupaciones, que el hecho de que la persona anciana esté viviendo sola, causa acerca de su salud y seguridad. Además si la salud de una persona anciana se encuentra en un estado delicado, el contacto continuo con la familia, y sus cuidados personales, pueden reforzar la respuesta a dichas atenciones, mejorando con mucho respecto de cómo se encontraría si se encontrase a solas en un centro médico debido al alto coste emocional.

La siguiente ventaja es para los más pequeños de la familia. Es un hecho natural, que los más pequeños se lleven muy bien con sus abuelas y abuelos. Es un instinto afianzado en la psique humana, porque los niños perciben la sabiduría, la seguridad, y la confianza que pueden esperar de las personas mayores debido a su superior experiencia. Puede ser llamativo esta afirmación, pero:

“Un niño siempre tendrá más que aprender de sus abuelos, que de sus padres.”

Es una relación simbiótica, niños y abuelos disfrutan alegres de su convivencia. Así los niños reciben todo el cariño que necesita para crecer emocionalmente, y los abuelos refuerzan su estado de salud. Además los pequeños mejorar su autoestima porque con frecuencia, toda la ayuda y atenciones que prestan a sus abuelos, les hace sentir que son ellos quienes cuidan de sus mayores. Esto les da un sentido de la responsabilidad que les permite crecer como personas honestas, altruistas, y responsables.

La ventaja para los padres es evidente, ya que en la medida de sus posibilidades, los abuelos contribuyen a los cuidados de los pequeños, y algunas pequeñas tareas del hogar. Es importante sin embargo recordar, que las personas mayores no son un sustitutivo de la responsabilidad de los padres respecto de sus hijos ni del hogar. Las personas mayores no son niñeras, ni asistentes del hogar. Esas contribuciones deben ser por lo tanto, voluntarias, y ser ofrecidas de buen grado en la medida que los abuelos se sientan en condiciones de hacerlas, y sólo si es para su disfrute.

Otro beneficio para los adultos, es la ventaja de poder disfrutar de una relación, y de la conversación entre ellos. Desconectar de los cuidados infantiles de vez en cuando para tener una conversación adulta, o poder compartir sus problemas con personas que pueden aportar opiniones valiosas, es otra ventaja añadida otorgada a quienes incluyen a sus padres en su vida familiar.

También supone una recompensa emocional para quienes disfrutan devolviendo a sus padres los cuidados que han recibido de ellos. Además todos pueden disfrutar de la sensación de seguridad que les da el tener compañía, sentirse cuidados por otros, y saberse parte de la alegría de una familia hablar del ahorro económico que supone para todos.

En algunas ocasiones no hay menores. A veces una persona vive con su pareja, y comparte su hogar con sus padres. Otras veces, esa persona puede no tener pareja. Ya sea esta una situación temporal, una elección personal, o un voto de naturaleza religiosa. Esta es una forma de vida respetable que también puede beneficiarse de ser compartida con las personas mayores de la familia.

La mayor ventaja en este supuesto es evidente. Estas personas se hacen compañía entre ellas, evitando la soledad. Además de apoyarse en sus necesidades, y obstáculos que puedan encontrar. Los favores, y el soporte que se dan entre ellas constituyen un acicate, y una motivación entrañables.

La única desventaja en esta situación, es el riesgo de que se establezca una fuerte dependencia emocional recíproca. Especialmente si esta relación se convierte en un obstáculo que impida o desaliente al hijo, o hija, a establecer relaciones de pareja, o de amistad, saludables y normales con terceras personas.

Por otra parte una persona mayor puede sentirse decepcionada por el hecho de tener que renunciar a su independencia. Mientras que los hijos pueden sentir que pierden autonomía, libertad, o privacidad.

Si deciden formar un hogar familiar, tengan en cuenta que como es normal surgirán roces y discusiones. Para mejorar las relaciones y evitar conflictos, hay que hacer hincapié en la comunicación. Una costumbre familiar saludable es la de celebrar reuniones periódicas para tratar los intereses de las personas que viven en el hogar. Es importante establecer en ellas un orden que permita hablar a todos y cada uno de ellos con independencia de su edad, incluso a los menores de edad si los hubiere. En todo conflicto hay que escuchar ambas partes.

Pero sobre todo deben sentirse orgullosos por compartir sus vidas, por el apoyo y la ayuda que se prestarán entre todos, por el cariño que compartirán, y por reforzar los lazos familiares.

AUPLADependencia EmocionalVivir en un hogar familiar multigeneracional permite afianzar las relaciones entre los familiares. Reunir a toda la familia tiene ventajas emocionales, y en muchos sentidos, resulta práctico.El primer beneficio es para las personas mayores. La soledad causa depresión, y suele conllevar la muerte prematura de una persona anciana. Permitir...Health is Wealth. Nutrition, Rehabilitation, Sport, Sustainability, Wisdom, Entertainment. Health First. La Salud es lo Más Importante.