Cuando tu felicidad empieza a depender de cualquier persona, o de conseguir algo, o alguna mezcla de ambos, es cuando descubrirás que eres emocionalmente dependiente. No es algo fácil de asumir, ni tampoco es que sea culpa tuya, pero tanto si te gusta como si no, va a ser una limitación en tu vida que te hará más vulnerable al dolor emocional, vas a necesitar afrontarla, y a aprender a responder a la pregunta de cómo superar la dependencia emocional. Esto no es para todo el mundo, ya que algunas personas son muy autosuficientes desde el punto de vista emocional. Otras sin embargo son muy sensibles, y a veces confundimos la sensibilidad con debilidad. Es entonces cuando podemos caer en la dependencia emocional. Todo el mundo tiene sus puntos fuertes. Sólo si tus puntos débiles coinciden con los aquí explicados debes tomar medidas, ya que si una persona sin dependencias emocionales acabase por reforzar alguno de estos aspectos más allá de lo aconsejable podría acabar por convertirse en una persona muy poco asequible, y con dificultades para relacionarse debido a su exceso de amor propio. Pero si no es tu caso, si estas son tus carencias, si te hundes bajo el dolor emocional y dependes emocionalmente de alguien o de algo, entonces debes aprender cómo puedes superarlo.

  1. Mira la independencia como la respuesta a los problemas de tu vida:

Cuando a duras penas puedes con tu vida, puedes caer en la tentación de buscar respuestas erróneas a tus problemas. Entre ellas, una es apoyarte demasiado en alguien, o bien intentar escapar de lo que sientes, de tus emociones, con comportamientos autodestructivos. Es una buena idea fijarse en qué tipo de persona te conviertes cuando dependes emocionalmente de alguien o de algo.

Darte cuenta de esto te puede ser muy útil cuando te estás esforzando para seguir adelante. Como cuando sientes la tentación de contactar con alguien otra vez, porque no respondió a tu primer mensaje. Y entonces te dices: “Mejor no, no quiero ser ese tipo de persona que no sabe cuándo dejar de intentarlo”. Cuanto más te conviertes en una persona necesitada, más te das cuenta de que:

“El secreto de la felicidad es la libertad”

Se empieza abrazando el concepto, o el ideal de libertad. Eso no significa que no puedas depender emocionalmente nunca de alguien, en ninguna situación. Como superar la dependencia emocional no es fácil, esto sólo significa que haces un compromiso contigo, un compromiso para dejar de ser gradualmente, poco a poco, emocionalmente dependiente, de cualquier manera que te sea posible.

Puedes ver el camino a la independencia como un proceso de aprendizaje, una experiencia que te lleva a sentir una paz superior, esperanza, y felicidad. La buena noticia es que como estás leyendo esto, ya has iniciado el viaje para superar la dependencia emocional, y poco a poco sentirás más calma, y serás más feliz, más a menudo, sin que eso dependa de alguien, o de conseguir algo.

  1. Reconoce la importancia de tus necesidades:

Lo irónico de querer ser una persona menos necesitada, menos dependiente, es que la solución pasa por reconocer que tus necesidades en realidad, son muy importantes, y que no van a desaparecer por el hecho de que las descuides, o las ignores. Con frecuencia la dependencia es resultado al mismo tiempo de que descuides importantes necesidades emocionales tuyas, y que permitas que esas necesidades sean descuidadas por otras personas, o por la situación que te rodea. En esos momentos ni siquiera te estás preguntando cómo superar la dependencia emocional, porque como si de una adicción se tratase, no reconoces que tienes un problema.

Hablando desde el punto de vista emocional, todos necesitamos sentir calma, tener la sensación de sentirnos seguros, de sentirnos útiles, con un propósito en la vida, la necesidad de acercarnos, y tener la oportunidad de conectar, de comunicarnos con otros. Es bueno simplificar tus necesidades. Tener muchas necesidades no es bueno. Pero una vez que las ha simplificado, también es importante hacer algo al respecto, cuidar de esas necesidades, y saber priorizarlas:

“De ahora en adelante, mi felicidad es importante”

Sentir que eres independiente normalmente significa que necesitas hacer algo más por ti. El camino hacia la independencia emocional implica darse cuenta no sólo de lo que necesitas, sino como puedes ayudarte por tus propios medios de forma constructiva. Siempre hay formas diferentes de hacerte sentir un poco mejor, paso a paso.

Parte de cuidar tus necesidades es fijarte con frecuencia en cómo te sientes, y hacer algo al respecto. Podría ser que decidieses que algo es genial para ti, pero que empieza a ser algo estresante, y entonces decides que no tiene sentido que te obligues a seguir haciéndolo. Así que está bien que te adaptes a tus necesidades conforme estas van cambiando. Tus necesidades no son siempre las mismas. A veces necesitas más cariño, a veces necesitas más soledad, a veces necesitas más compañía. Pero cuidar de ellas te hará más fuerte frente al dolor emocional, especialmente si eres una persona muy sensible, ya que mejorará tu autoestima.

  1. Evita dejar en las manos de otros la responsabilidad de tu felicidad:

Las personas que no han aprendido a cuidar emocionalmente de sí mismas con frecuencia suelen acabar buscando a alguien que lo haga por ellas. Pero no importa cómo de bien te haga sentir alguien, siempre es una buena idea preservar y desarrollar tanta independencia emocional como puedas.

“Es mi trabajo cuidar de mí.”

Necesita de un montón de práctica pero en algún momento, serás capaz de cuidar de ti en situaciones en las que normalmente dependes de que lo haga alguien por ti. Como cuando sientes soledad, o estrés, puedes probar con diferentes formas para apartar esas sensaciones, hacerlas desaparecer.

Hay muchas formas de hacer que te sientas mejor: respirar con calma, darte un masaje suave, apartar conscientemente pensamientos negativos, meditar, disfrutar de películas o de música, tener una conversación por teléfono, salir a dar un paseo, y muchas otras. Convierte en un propósito personal, averiguar qué es lo que hace que te sientas mejor, y a partir de ahí repetirlo cada vez que lo necesites.

  1. Evita confundir tus necesidades con la responsabilidad de nadie:

Un importante paso en el camino hacia la libertad, es permitir que las personas que te rodean sean libres, en lugar de aferrarte a tu dependencia emocional y guardar resentimientos acerca de su comportamiento. Podría ser tentador enfadarte con alguien que no está ahí cuando le necesitas por una crisis, cuando te sientes mal, o que te abandona en algún sentido, pero esa no es la solución.

Piensa en cuántas veces puedes haber pasado al lado de una persona que vive en la pobreza, que no tiene techo, y a la que ni siquiera has dedicado una mirada. Cuando te conviertes en un mendigo emocional te pones en una situación similar. Puedes pedir ayuda, pero no la puedes exigir. Puede ser algo abrumador para los demás que les trates como si siempre estuvieran en deuda contigo:

“El único modo de liberarse de otras personas es liberarlas a ellas de ti.”

Parte de la solución es simplemente aceptar que las personas tienen limitaciones naturales cuando se trata de amistades, relaciones, humanidad, y entendimiento. Podría ser que descubrieran que ya es demasiado difícil para ellas mantenerse en un buen estado emocional, como para también cuidar del estado emocional de otras personas que ni siquiera intentan cuidar de sí mismas.

Imaginar que todo el mundo debería ayudarte cuando ni siquiera se han ofrecido a ello puede llegar a ser muy exigente con los demás, porque confunde tus necesidades con sus responsabilidades. No merece la pena poner a prueba los límites de alguien presionando para que sea una persona que a lo mejor ni siquiera es capaz de ser, para asumir responsabilidades que a lo mejor le quedan demasiado grandes.

  1. Debes practicar saboreando tu tiempo en soledad:

Los niños aprenden mucho acerca de cómo ser emocionalmente independientes a través de los juegos. Eso no cambia nunca. Puedes ver tu tiempo a solas, como un tiempo de juego, una oportunidad para redescubrir ese sentido infantil de auténtica diversión y espontaneidad.

Cuánto te puedes divertir durante tu tiempo de juego sin interrupciones, depende en parte de tu disposición para mejorar la experiencia, y saber disfrutarla. Puede convertirse en la última oportunidad para cuidar de ti, rebobinar, y explorar hobbies y algunos intereses. Algunas personas incluso se vuelven adictas a pasar un tiempo consigo mismas. Como dijo Maxwell Maltz:

“Si consigues establecer una amistad contigo, nunca estarás a solas.”

Transformando la experiencia de estar contigo a solas, puedes hacer una nueva amistad de por vida que te ayude a responder a la pregunta que te haces sobre cómo superar la dependencia emocional. Puedes practicar haciendo algo sólo porque te apetezca y lo encuentres divertido, sin preocuparte por conseguir nada en particular. Sólo por disfrutar. Sólo por divertirte. La soledad puede ser algo más que aburrimiento mezclado con autocompasión o con la necesidad de estar con alguien demasiado, y demasiado pronto.

Buen comienzo es dejar de resistirse al hecho de que algunas personas no están constantemente alrededor, y empezar a ver tu tiempo a solas como algo sagrado, y necesario para crecer como persona. Lleva su tiempo acostumbrarte a esto, pero es fascinante, y es un gran sustituto para cualquier tipo de necesidad o dependencia. Puedes incluso hacer una lista de lo que te interese probar:

Libros y artículos.

Música y videos musicales.

Películas y espectáculos.

Comedias y programas de televisión.

Juegos y entretenimientos.

Hechos interesantes.

Videos educativos y cursos.

Entretenimientos creativos.

Puede ser también una persona más juguetona en tu vida diaria. Puedes probar a aprender movimientos de baile retro, a cantar, a hacer voces graciosas o imitaciones, caras divertidas, frases locas, observaciones cómicas. Poner música menos sería, también puede ayudar a crear un ambiente divertido, ya sea la banda sonora de James bond, o grupos de música cómicos como Flight of the Conchords.

Una realización, una verdad alcanzada por los ermitaños es que cualquiera puede en algún momento conseguir ser emocionalmente autosuficiente, sin depender de ese mundo imperfecto que le rodea. Darte cuenta de cuánto puedes darte sin ayuda de nadie, y de que eres la única persona de la que puedes depender totalmente, te puede liberar de la dependencia de esa poco confiable humanidad.

  1. Sustituye el autocastigo por amor propio:

Los pensamientos negativos son uno de los principales motivos por los que una persona huye de sí misma para pasar a depender de otras. Puede que te castigues pensando en el pasado una y otra vez, a lo mejor teniendo demasiados pensamientos negativos, o siendo impaciente, o al causar estrés de cualquier otro modo.

Hacerse daño, auto castigarse, los comportamientos autodestructivos, ocurren cuando intentas controlar algo, o controlarlo todo. Ocurre lógicamente porque eso es imposible de conseguir, y al final te enfadas con otras personas porque afecta a cómo te sientes en tu interior, la frustración, la decepción, el enfado, se convierten en una persona desagradable no sólo para los demás sino para ti. Por eso acabas huyendo de ti y te refugias en los demás, porque ni siquiera tú soporta sentirte así, no te gusta. Lo que puedes hacer para evitarlo es aprender a hablarte a ti, en tu interior, con pensamientos positivos, viviendo en paz con el momento presente, o buscando entretenimientos constructivos:

“Prefiero relajarme que controlar lo que sea.”

Una persona se puede presionar a sí misma de dos maneras. Una consiste en forcejear de forma insistente, constante, empujando con emociones desagradables con pensamientos como “necesito esto” o “tiene que ser así”. La segunda consiste en resistirse a aceptar lo que te rodea por miedo, tirando hacia atrás con emociones negativas causadas por pensamientos como “o no” o “no puede ser que sea así”.

Todos nos hacemos daño queriendo alguna que otra vez. Como superar la dependencia emocional toma su tiempo. Lo importante es que si esto ocurre nos demos cuenta en el mismo momento para que podamos apartar ese pensamiento negativo de la mente. Poco a poco esa tendencia auto castigarse, a hacerte daño con pensamientos negativos que no paras de rumiar, la puede sustituir por la aceptación de quien eres, y como eres, por una forma de ser más juguetona, divertida, también por la tendencia a darte ánimos, a calmarte por tus propios medios, a centrarte en pensamientos positivos y a hablarte a ti de forma positiva, diciendo algo como:

Voy a hacerlo lo mejor posible en cualquier situación.

Voy a hacerlo lo mejor posible para hacer tan feliz como me sea posible.

Es asombroso lo que puedo conseguir con trabajo y perseverancia.

Siento tanto orgullo por ser capaz de afrontar todos estos desafíos.

Voy a abrirme a todo lo que es bueno que pueda encontrar en mi camino.

Estoy aprendiendo a ser una persona más fuerte y más positiva.

Sé que voy a conseguir superar todo esto.

Soy una persona guay, buena, genial, en muchos sentidos.

Voy a sentir muchísima gratitud por todo lo bueno que tengo, y que me ocurra.

Todo saldrá bien.

Me merezco ser feliz.

Me quiero y me respeto.

Puedo hacer esto, puedo conseguirlo.

Otra forma de reducir el autocastigo es cultivar un sentido de la diversión y el entretenimiento respecto del resto de personas. Podrías jugar a juegos de mesa, juegos de cartas, con el ordenador, deportes suaves. Lo importante es no jugar para ganar, no tomarse nada de esto en serio.

  1. Reconoce y deja atrás los comportamientos autodestructivos de tu infancia:

La mayor parte de la dependencia emocional procede de situaciones que te ocurrieron durante la infancia o la adolescencia. Darse cuenta, y tener muy claro cuáles fueron esas situaciones, qué fue lo que ocurrió, es el mejor modo de entender por qué te atascaste en la dependencia emocional.

Realmente no te conviene perderte mentalmente en el pasado. Sin embargo explorarlo un poco para entenderlo, puede ayudarte a dejar atrás esa forma de pensar autodestructiva, que te hace daño incrementando tu dolor emocional, y que seguramente empezaste a sentir cuando aún no tenías ni idea de cómo afrontar de forma mentalmente saludable lo que fuese que te ocurrió. Es bueno evitar revivir los mismos sucesos una y otra vez:

“El presente no está aquí para desperdiciarlo intentando cambiar el pasado o para compensarlo.”

La terapia puede ayudar. Parte de la solución es aprender a distinguir entre las situaciones que te ocurrieron en el pasado, y las situaciones que ocurren ahora en el presente pero que te recuerdan a esas situaciones del pasado. También puedes aprender a distinguir entre la persona ignorante y vulnerable que eras en la infancia, y la persona calmada, cuidadosa, respetuosa, que se acepta a sí misma, que eres a día de hoy.

Puedes incluso aprender a reconocer de antemano aquellas situaciones que sabes que van a provocar que te acuerdes de ese pasado y sientas dolor. Entonces puedes empezar a mirar esas situaciones como si fuesen invitaciones que llevan a una trampa en la que no tienes por qué caer, en lugar de algo imposible de resistir, de ignorar, y que de forma inevitable te tiene que llevar a la dependencia emocional.

  1. Aparta de tu mente cualquier impulso imprudente:

La dependencia emocional puede causar unas emociones abrumadoras y confusas. Reaccionar de forma impulsiva a tus pensamientos internos puede ser muy peligroso. Lo que parece una buena idea cuando estás en un estado emocional de alteración, podrían realidad ser una muy mala idea, por lo que merece la pena dar un paso atrás en ese momento.

Cuando ya estás en calma, puedes pensar con claridad, y con cuidado. Pero hacerlo cuando te sientes una persona necesitada, molesto, triste, estresada, enfadada, maníaca, cansada, hambrienta, o bebida, sólo te lloro al sacar conclusiones precipitadas, y tomar decisiones incoherentes. Para evitar consecuencias de las cuales luego te podrías arrepentir, es mejor tener en cuenta:

“Si estás pasando por un infierno, sigue andando.”

Cuando una persona está atrapada por unas emociones, sentimientos, muy intensos, puede tener la impresión de que nunca desaparecerán y no le dejarán en paz. Pero la verdad es que siempre lo hacen si se les da el suficiente tiempo. Este es el motivo por el cual muchas personas se recuerdan constantemente a sí mismas: “esto también acabará por pasar” en lugar de hacer algo imprudente, arriesgado, sólo para escapar desesperadamente.

Lo irónico es que reaccionar, actuar de forma desesperada, para escapar de las emociones que sientes, no te ayudará a superar la dependencia emocional. De hecho normalmente aumenta los problemas que tengas con los demás. En lugar de dejarte atrapar por un círculo vicioso de tristeza, suele ser mejor idea dejar que las bajadas y subidas de ánimo fluyan de forma natural, siguiendo su curso, evitando la tentación de hacer nada brusco al respecto.

  1. Afronta y abraza tus emociones:

A veces puede que necesites afrontar emociones dolorosas que estás experimentando. Muchas personas intentan apartar sus sentimientos en lugar de sentir estos, y esto les lleva a huir de sus emociones y convertirse en personas emocionalmente dependiente. La solución incluye:

  • Expresar y abrazar tu vulnerable niño interior.
  • Aprender a detener todos los pensamientos y descansar durante un rato.
  • Relajar tu cuerpo y respirar profundamente para ayudar a experimentar las emociones de forma saludable y calmada.
  • Puedes hacer un ruido suave tal como “Mmmm” mientras sueltas aire a través de la nariz.
  • Dejar de ofrecer resistencia a las emociones que sientes y que afectan a tu cuerpo.
  • Intentar concentrarte en sentir calma incluso cuando estás sintiendo dolor emocional.
  • Intentar vaciar tu mente, rechazando que se concentre en ningún pensamiento asociado, o imagen mental, que tenga que ver con el dolor emocional.
  • Intentar no suprimir, apartar, ni luchar contra tus emociones, dejándolas fluir sin resistencia. De ese modo pasarán antes y lo harán de forma natural. No las intentes retener para que no pasen, ni tampoco empujarlas para que salgan antes. Deja que pasen a su ritmo normal.
  • No identificarte con, ni tampoco intentar amplificar, o alargar, las emociones que sientes. Hay una diferencia entre sentir melancolía en un momento dado, lo cual puede ser natural si hay una causa, y convencerte de que eres una persona melancólica, y que por lo tanto, siempre tienes que mantenerte en un estado de melancolía. Esto último no es saludable, y además es un error. No hay personas tristes, hay tristeza en algunos momentos. Del mismo modo es normal que una persona muy alegre a veces no se sienta contenta. Incluso forzar una sonrisa vacía las 24 horas del día no es sano.
  • Aceptar y amar de forma radical tus emociones siempre que puedas.
  • Verte como una persona superviviente, y que reconoce sus puntos fuertes.

Enfrentar, y lidiar con sentimientos como estos, puede parecer algo imposible de conseguir, pero es mucho más saludable que intentar ignorarlos, reprimirlos, o huir de ellos. Aprender a reconocer y a sentir cómo afectan a tu cuerpo esas emociones, a tolerar que pasen y fluyan de forma natural por ti, es la manera de superarlas. Como dice Daniel Goleman:

“La inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, y comprender los sentimientos de los demás.”

También ayuda hablar con otras personas que se enfrentan a una situación similar, en grupos de ayuda para nada codependencia, la adicción al amor, o la dependencia o adicción alguna sustancia. No eres la única persona que se pregunta cómo superar la dependencia emocional. La gente que ha pasado por problemas similares será menos proclives a tener prejuicios contra ti cuando lo estés pasando mal.

  1. Desarrolla mecanismos saludables reacción:

El hecho de que las emociones estresantes pueden empujarte a reaccionar de forma irresponsable no significa que no debas hacer algo al respecto para mejorar cómo te sientes. Pero es bueno tener pensada una manera de actuar cuando te encuentras así, para que lo que hagas sea racional, constructivo, en lugar de hacer lo que primero se te ocurra, de forma impulsiva, precisamente cuando menos clara, y menos calmada, va a estar tu mente.

Para ello podrías preparar una lista con lo que puedes hacer para calmarte. Todo aquello que te relaja, y te ayuda a liberar el dolor emocional, la ansiedad que puedas estar sintiendo. Lo que incluye a tu lista dependerá de lo que vayas viendo que te funciona. Así que deberías ir cambiándola por ensayo, error, a medida que vayas probando. Algunas sugerencias podrían ser:

  • Durante unos minutos, dormir un poco, o practicar una respiración relajante.
  • Visualizar una calmada ola por el océano mientras respiras adentro y hacia fuera.
  • Centrar toda tu atención en un objeto simple, ya sea un cuadro, una estatuilla, un adorno, incluso un peine o un pendiente, una piedra, cualquier objeto, mientras se desvanecen todos tus pensamientos.
  • Adentrarte en un estado profundo de paz sin pensamientos, de quietud.
  • Decirte algo positivo para animarte.
  • Hablar en voz alta y muy lentamente, con mucha calma, para relajarse.
  • Paladear un buen vaso de zumo natural refrescante, o una limonada fría.
  • Saborear un recuerdo olvidado hace mucho, que te resulte cálido y entrañable.
  • Cantar mientras escuchas una lista cuidadosamente seleccionada de canciones.
  • Ver un video favorito que te suele relajar.
  • Sumergirte en películas, juegos, música, o en algo creativo que despierte tu imaginación.
  • Darte un cambio de escena, yendo a una habitación a la que no sueles ir a hacer algo diferente, o darte una ducha relajada.
  • Hacer algo alocado y liberador, como tirarte al suelo sobre una alfombra y rodar de un lado para otro como un niño pequeño que juguetea.
  • Hacer algún ejercicio relajado, como un corto paseo.
  • Hacer algo simple creativo que disfrutes.
  • Imaginar que una persona muy bella, está cuidando de ti con delicadeza.
  • Visualizarte cuidando con amor de una persona como tu gato, tu perro, un familiar, o cualquier otra persona.
  • Masaje arte con cuidado la cara, la nuca, la sien, la mandíbula, y los brazos.

A medida que vayas probando, puedes hacer tu propia lista con lo que mejor te funcione para superar el dolor emocional. Hasta que en algún momento tengas una lista con todo aquello que realmente te ayuda cuando lo haces por un orden muy concreto, y además lo tengas siempre todo preparado para hacerlo cuando te haga falta sin tener que esperar. Esto siempre va a funcionar mejor que intentar improvisar de forma impulsiva lo que puedes hacer al respecto cuando te sientes mal y no tienes la mente clara:

“Trátate como a un amante al que quieres.”

Es un hecho curioso que alguna de las veces en las cuales una persona se siente mal, suele coincidir con no tener una buena película, programa, música al alcance para distraerse. Quizá sea una buena idea, que la próxima vez que alguien te recomiende alguna de ellas, la guardes para tener algo con lo que distraerte si te sientes mal.

  1. Reconoce cuando estás empezando a ser una persona demasiado pesada, posesiva, o pegajosa:

Hacer algo de introspección, de mirar hacia dentro, y reconocer entre tus pensamientos, aquellos que tienen que ver con tu dependencia emocional, o con comportamientos que deberías superar. Como cuando te das cuenta de que has adoptado una posición frente a alguien de “o todo o nada”, en lugar de apreciar y agradecer lo poco o lo mucho, que te ofrezcan por propia voluntad, libremente.

Puedes incluso aprender a reconocer como empiezan a aparecer esos pensamientos tan posesivos, y a cortarlos de raíz antes de que se conviertan en una obsesión. Dedicar demasiado tiempo o energía para hacer algo que parezca beneficioso para ti puede ser peligroso por un motivo. Como dijo C. S. Lewis:

“No dejes que tu felicidad dependa de algo que puedes perder.”

Si empiezas a sentir demasiado apego a alguien o a algo, es porque le estás dando demasiada importancia. Si es el caso, podría ser que necesitáis daros a ambos más distancia para evitar crear una dependencia emocional. Cuanto antes te cuenta de ese peligro, más fácil será evitar la dependencia emocional.

Puedes incluso reconocer y apartar de tu mente esa necesidad emocional en tus pensamientos frecuentes. A veces basta con cambiar un poco tu forma de hablarte. En lugar de decir “necesito hacer” deberías decir “me gustaría hacer”. En lugar de decir “necesito esto” podrías decir “realmente me gustaría esto”.

  1. Evita dejarte arrastrar por los deseos:

Es fácil dejarse llevar por el deseo de querer que todo sea de una determinada manera. Empieza por una sutil preferencia, pero acaba retorciéndose en tu mente, de esta forma:

  • “Eso estaría bien.”
  • “Eso seguramente no puede ser malo para mí.”
  • “Eso me haría feliz.”
  • “Probablemente necesito eso para ser feliz.”
  • “Estoy empezando a sentirme extrañamente infeliz sin eso.”
  • “Nada más puede hacerme feliz.”
  • “Probablemente nunca podré ser feliz sin eso.”
  • “Soy infeliz, y eso no hace más que probar lo muchísimo que necesito eso.”
  • “No necesito tanto que por lo que a mí respecta nada más existe en absoluto.”

Es como cuando conoces a alguien y empiezas a imaginar que es la persona elegida, y eso no es necesariamente bueno para ti. Es mejor evitar querer algo con tanta fuerza. Para evitar que saltes de un punto a otro de los mencionados podrías decirte:

“Eso podría ser genial pero puedo sobrevivir sin problemas sin ello.”

Es muy peligroso creer que algo te hace feliz. Lo que realmente ocurre ahí es que estás haciendo que tu felicidad dependa de ello, y la dependencia de hace infeliz. Cuanto más te convenzas de que alguien o algo es la causa de tu felicidad, más dependerá tu felicidad de esa persona, o de lo que sea, y más lejos estarás de averiguar cómo superar la dependencia emocional.

Las personas con frecuencia intentan darse un sentido para seguir, concentrándose en conseguir algo que desean. Puede ser una buena idea hacerlo si eso te anima, y si te divierte hacerlo, pero es importante que no pierdas de vista que no debes permitir que tu felicidad dependa de si lo consigues al final o no. La solución es aprender a disfrutar de lo que haces para conseguir tus propósitos, pero sin sentir nunca la obligación de conseguirlos, eliminando cualquier exigencia interior oculta. Asegúrate de que en tu interior no das por sentado ni que lo conseguirás, ni que lo necesitas para ser feliz.

  1. No te identifiques con la desesperación:

A veces, tu mente puede intentar arrastrarte a unos pensamientos muy negativos. Como cuando escuchas alguien quejarse de lo triste que su vida, cuando escuchas una canción romántica pero melancólica, o cuando ves una película triste o desagradable. Éstas son algunas de las trampas más frecuentes:

  • Desesperación: “Todo será seguramente horroroso, a no ser que consiga lo que quiero ahora mismo.”
  • Incompletitud: “Nunca podré realizarme como persona a no ser que consiga lo que quiero ahora mismo.”
  • Autocompasión: “Siempre me sentiré como una persona miserable, y solitaria, a no ser que consiga lo que quiero ahora mismo.”
  • Victimismo: “Siempre estaré en desventaja a no ser que consiga lo que quiero ahora mismo.”
  • Nihilismo: “La vida no tendrá ningún sentido a no ser que consiga lo que quiero ahora mismo.”
  • Apatía: “Todo será aburrido a no ser que consiga lo que quiero ahora mismo.”

Todas estas son ilusiones peligrosas cuando se juega con ellas, no digamos si te identificas mentalmente con alguna de ellas. Es normal que alguna vez hayas jugueteando con alguna de estas ilusiones, pero lo importante es no dejarte arrastrar por ellas, ni auto engañarte dejándote convencer de que ninguna de ellas representa en absoluto la manera en la que tiene que ser tu vida.

Puedes simpatizar con personas que se comportan así, que se dejan atrapar por esas ilusiones, siempre y cuando tengas claro que no tienes por qué darles la razón, ni apoyarles en esa forma de ser, ni sobre todo, imitar su comportamiento. Creer en cualquiera de estas ilusiones de descontento, que te intentan convencer de que tu felicidad depende de conseguir algo, sólo te convierten en una persona más necesitada, y te quitan poder para manejar tus emociones de forma inteligente y saludable.

  1. Reconoce la dependencia emocional en sus diferentes formas:

Todos nos hemos sentido en algún momento, en el subconsciente, de una manera tal que sólo se puede explicar como ese niño que salta arriba y abajo, mientras grita: “Quiero un helado”. Puede ser que el niño esté tan estresado y realmente crea que un helado es la única respuesta posible.

Pero para cualquiera con más entendimiento, que esté observando la escena, no deja lugar a dudas, que el niño estará perfectamente, y no le pasara nada, por no conseguir un helado. Del mismo modo es importante que mires a tu niño interior para darte cuenta de cuando estás permitiendo que este arruine tu felicidad intentando convencerte de que ésta depende de conseguir algo, que en realidad no necesitas:

“Estoy dispuesto a intentarlo lo mejor que sé a pesar de X, Y, y Z, incluso aunque no pueda contar con A, B o C.”

Darte cuenta de aquello de lo que últimamente has hecho depender tu felicidad puede abrirte los ojos. Como cuando tienes pensamientos comprometedores como “La gente me está enloqueciendo”. Porque esto puede interpretarse como “No puedo ser feliz a no ser que todas las personas que me rodean sean geniales”. Y eso es una dependencia en absoluto realista, ya que pides demasiado.

O también cuando dices algo como “Nada de esto tiene sentido”. En realidad eso es otra manera de decir “Exijo que todo tenga siempre sentido”. Cuando en realidad eso no es estrictamente necesario para tener una vida feliz. Ser capaz de darte cuenta cuando estás haciendo depender tu felicidad de exigencias poco realistas puede ayudarte a liberar tu mente poco a poco.

  1. Acepta tu parte de responsabilidad por los pensamientos que te empujan a la dependencia:

Es muy fácil caer de forma repentina en una adicción psicológica a alguien o a algo, a algo íntimo, a una compañía, un respaldo o una aprobación externos. Nadie debería sentirse culpable cuando esto ocurre porque suele ser algo de lo que no nos damos cuenta, ni entendemos qué papel han jugado a la hora de hacer que ocurra.

Si empiezas a decirte: “Necesito”. Muy probablemente algo de esto está ya cambiando tu realidad. Puedes auto convencerte de lo que quieras, pero es importante que si esto ha ocurrido, aceptes tu responsabilidad por haberlo permitido. Cuando dependes de alguien o de algo, tu mente crea un sistema de auto recompensa, y autocastigo que gira en torno a una idea:

“Yo me he hecho esto.”

Si así lo quieres puedes no dejar de repetirte una y otra vez que necesitas algo. Pero en el momento en que empiezas a pensar que por el hecho de que te digas que lo necesitas, va a ocurrir, y empiezas a contar con que ocurra, será cuando empiece a afectar a tus emociones. Si luego resulta que efectivamente ocurre entonces, te sentirás muy bien. Pero no puedes dejarte convencer, atrapar, por la idea de que lo necesitas para ser feliz. La felicidad debe estar en ti con independencia de si ocurre o no lo que deseas.

No te dejes engañar, incluso si ocurre, si lo consigues, la felicidad que sientes no se deberá a ello. En realidad lo que ha ocurrido es que has hecho depender tu felicidad tanto de ello, que si no ocurría, te auto castigabas, con emociones de infelicidad, y si ocurría, te dabas como recompensa unas emociones de felicidad. Es como si hubieses permitido que ese niño interior del que hablábamos antes secuestrarse tu felicidad en una caja fuerte. Si no le das lo que quiere te da sentimientos de infelicidad, si le das lo que quiere te da un poco de la felicidad que tiene escondida. Pero ahora deberías saber que como superar la dependencia emocional necesita de alegría, no debes olvidar que esa felicidad, esas emociones de tranquilidad, de paz, de calma, de sentirte una persona realizada, te pertenecen y son tuyas, y no debes permitir que tu subconsciente te chantajee con ellas o te las quite de las manos.

  1. Evita idealizar a nadie ni a nada:

Cuanto más idealizar amos lo que queremos, más nos hundimos en los deseos. Cuanto más imaginamos que alguien o algo es perfecto, cuando lo ponemos en un pedestal, lo que estamos es sentando la base para llevarnos una gigantesca decepción.

Alabar a alguien como si fuese una especie de salvador es muy peligroso. Imaginar que alguien tiene poderes mágicos para hacerte sentir una persona completa equivale a dejarse convencer de que algo en ti no está bien, y de que hay algo sin lo que no puedes vivir, o sin lo que no podrías ser feliz:

“Nada es realmente lo que parece.”

Puede que parezca que idealizar a alguien es un cumplido con esto, pero no te estás haciendo un favor a ti, ni a esa persona. Dejarte arrastrar a la dependencia emocional hará que te sientas como una persona acusadora, en el mismo momento en que esa persona cambie su forma de pensar acerca de ti, y decida que no quiere estar cerca de ti. Si sientes que te empieza a seducir la idea de idealizar alguien, puedes probar a concentrarte un poco en sus defectos. No con la intención de decírselo, ni de hacerle daño, sino para que te quede claro a ti, que es una persona normal, y debes tratarla como tal. Porque esto será lo mejor para los dos. Y así evitarás que se establezca una fuerte dependencia emocional.

  1. Evita tenerle miedo a dejar esa dependencia emocional:

No es para tanto. Algunas personas creen que no pueden quererse a sí mismas a no ser que alguien más les quiera a ellas, incluso que no cuentan en absoluto a no ser que alguien cuente con ellas, que las reconozca como persona. Asumen por error que su supervivencia depende de estar unidas a alguien de quien tienen que depender.

Imaginar que no puedes sobrevivir sin la ayuda de alguien, o de algo, les da poder sobre ti. Podrías pensar inconscientemente que si se te niega lo que quieres no serás capaz de seguir adelante, pero eso es sólo una ilusión que sólo se hace realidad si insistes hasta que no te queda más remedio que creer en ella:

“Todo saldrá bien.”

Tan pronto como decidas no abandonarte, no volverás jamás a tener miedo de que alguien se aleje de ti. A veces puedes pasar por un momento difícil, pero tienes la fuerza para atravesarlo, reconfortarte, relajar tu estrés, aprender lecciones positivas y salir aún más fuerte.

Incluso a veces podrías visualizarte, imaginarte lejos de esa persona, o de lo que quieres seguir teniendo, pero sintiéndote fuerte, autosuficiente, y con un alto autoestima. Si se trata de una persona de la cual no sólo dependes tú emocionalmente, sino que esa persona, a la vez, depende emocionalmente de ti, te ayudará visualizar, imaginar, que esa persona, a pesar de estar lejos de ti, también es fuerte, sabe cuidar de sí misma, es autosuficiente, y feliz en su libertad, de modo que ambos os podáis independizar un poco.

  1. Elige una variedad de fuentes de satisfacción en la vida:

La independencia no tiene que significar siempre que la felicidad está en el interior. No hay nada de malo en estar cerca de algunas personas, y tener algunos entretenimientos que te den felicidad. De hecho, esforzarte para tener unas pocas amistades y aficiones estables en tu vida es parte de la solución para llegar a ser más independiente emocionalmente.

Incluso si al empezar no hay nada que te atraiga demasiado, hay algo muy saludable en el hecho de construir poco a poco una variedad de fuentes de satisfacción, en lugar de intentar saltar del golpe sobre un fin que persigue, o una solución inmediata a esa dependencia emocional. También significa que tienes que hacer caso de lo siguiente:

“No pongas todos tus huevos en la misma cesta.”

Cuando tu vida está repartida entre una pequeña variedad de personas y responsabilidades, no es tan abrumador si alguno de ellos no responde a tus necesidades. Sin complicar tu vida demasiado, puedes hacerla más interesante al repartirla en esa variedad de personas y responsabilidades, en lugar de hacer que todo dependa de cómo va tu relación con sólo un par de ellos. En este sentido, si toda tu vida depende emocionalmente de que vaya bien la relación con una pareja y un trabajo, en el momento en que te decepcione uno solo de los dos, hará que toda tu vida se tambalee.

Nunca es demasiado tarde para tener nuevos hobbies, intereses, o amistades. Pero también merece la pena decir, que a veces necesitas mantener un esfuerzo continuado antes de sacar algo bueno para ti de estos. A medida que aplicas este aprendizaje a tu vida te tomará tiempo su tiempo responder a la pregunta de cómo superar la dependencia emocional. A largo plazo, sin embargo, pueden llegar a recompensar con creces, y llenar tu vida con felicidad.

  1. Aprende a sustituir aquello de lo que empiezas a depender:

Nunca te va a merecer la pena necesitar algo de la persona, o situación, equivocada. A veces podrías encontrarte “ladrando al árbol equivocado” pero otras veces, la solución es darse cuenta de que lo que necesitas aceptar, es que tu felicidad no tiene por qué proceder de esa persona o situación en particular.

Cuando empiezas a ser una persona demasiado apegada, necesitada, pegajosa, posesiva, debes empezar a preguntarte por las consecuencias de que necesites tanto una persona, situación, o propósito. Esto te permite darte cuenta de cómo podrías empezar a sustituir esa dependencia emocional, buscando esa misma felicidad que te proporcionan, en cualquier otro lugar, en lugar de permitir que alguien, o algo, tenga un monopolio sobre tu felicidad, tenga tanto poder sobre ti:

“Nada es irremplazable.”

Como cuando te encanta el hecho de que alguien que entienda muy bien, podrías buscar a más personas como esa, y a la vez, aprender tú a entender a los demás tan bien, y a ayudar a los demás a entenderte a ti. Toda necesidad puede satisfacerse de diferentes maneras, por lo que debes aprender a identificar qué es lo que necesitas, y perseguirlo poco a poco pero con una variedad de diferentes medios.

La ruptura de una relación es una situación difícil, similar a la superación de la adicción a una droga. Como en una rehabilitación, una de las maneras de superar la adicción es dejarla de golpe, no volver a contactar con esa persona mientras dure esa dependencia emocional, y empezar un nuevo capítulo en la vida en el que te repitas que el tiempo lo cura todo.

  1. No acumules expectativas acerca los demás:

Cuando eres emocionalmente dependiente, es más probable que tengas un concepto exigente y poco realista acerca de lo que puedes esperar de otras personas. Esto puede deberse a un idealismo ingenuo, acerca de cómo la amistad, las relaciones de pareja, y otras relaciones, estas suponiendo que deben ser. Es fácil:

  • Confundir un trato amistoso con una relación de amistad estable.
  • Confundir una relación de amistad con una fuente incesante de lealtad y disponibilidad.
  • Confundir que te sientas atracción hacia alguien, con el hecho de que esa persona sea adecuada para ti.
  • Confundir el interés por alguien, con atracción.
  • Confundir una simple atracción por alguien, con amor.
  • Confundir una experiencia interesante con el inicio de algo mucho más importante.
  • Confundir el hacerle un favor a alguien con el hecho de que sea esa persona la que está haciendo algo por ti.

Puede que pienses que la amistad tiene que ser siempre verdadera, y que tiene que implicar estar ahí siempre disponible para esa persona en los momentos difíciles, o ser siempre una persona auténtica, o amable. O puede que pienses que una pareja debe amarte para siempre, y jamás puede dejarte, y que siempre debe perdonarte por el hecho de que sientas arrepentimiento.

Necesitar más de otras personas, de lo que están dispuestas, o pueden ofrecer, no es realista y puede hacer que parezcas poco razonable. Incluso durante una situación difícil, no tiene sentido presionar alguien a hacer algo por ti por el hecho de que tú harías lo mismo por esa persona:

“Una relación puede ser preciosa incluso si está limitada en el tiempo y en obligaciones.”

Toda persona es buena para algunos propósitos, y poco útil para otros. Algunas personas son geniales a la hora de entender tus necesidades y de impulsar la confianza que tienes en ti. Mientras que otras pueden no saber ayudarte en esos aspectos, pero pueden ser acompañantes de viaje realmente divertidos, o la pareja perfecta para un nuevo hobby. Nadie puede ser perfecto para todo esto al mismo tiempo.

No hay nada malo con tener amistades poco comprometidas, siempre que tengas en cuenta lo poco que puedes esperar de estas. Nadie puede ser como una especie de tutor, y además sus ideas acerca de cómo funciona todo podrían ser menos comprometidas. Muchas amistades se limitan a un entretenimiento ocasional y no son más profundas que eso.

  1. Piensa en términos de virtudes en lugar de obligaciones:

La decepción es frecuente en la vida, pero un buen modo de recuperarse de ella es fijarte en lo que esperas en términos de virtudes que no están al alcance de todo el mundo, debido a sus debilidades naturales, a sus limitaciones. En lugar considerar que alguien te ha fallado, la mejor conclusión podría ser:

“Sólo son humanos, tienen muchos puntos buenos pero X, más allá de toda duda, no es uno de sus puntos fuertes.”

Si alguien no te apoya cuando te sientes triste podrías sentir la tentación de pensar “que mala persona”. Un modo mejor de pensar en ello es: “Ellos tienen puntos fuertes y a veces son amables, simplemente, los que tienen no son ilimitados, ni aplicables a todas las situaciones. Pero puedo buscar el apoyo que necesito en otras personas a las que se les da mejor esto.”

Si alguna virtud no es el punto fuerte de alguien, que la exijas, es pedirles algo que está fuera de su alcance. No es realista insistir en que alguien supere los límites que le ha impuesto la propia naturaleza.

  1. Practica cambiando con frecuencia tu atención entre personas, y propósitos, diferentes:

Tu capacidad de concentrarte es a la vez lo que te puede meter en problemas, pero también te puede sacar de ellos. Un buen modo de evitar que te aferres demasiado a alguien o a algo, es practicar cambiando tu atención con frecuencia. Puedes preguntarte: “en qué me voy a centrar ahora”, de modo que nunca te centres demasiado en alguien o en algo, convirtiéndote en una persona demasiado selectiva.

Un buen modo de desacostumbrarse de algo hacia lo que empiezas a sentir adicción, es empujarte hacia un interés diferente de tu vida que pueda mantener tu atención repartida. Si eres capaz de encontrar algo que te interese lo suficiente, como para distraer tu atención, probablemente tendrás éxito:

“Quizás ha llegado el momento de abrir mis alas.”

Podría ayudarte el hecho de pararte conscientemente, cada vez que te des cuenta de que estás centrando demasiado tu atención sobre alguien, o sobre algo, pensando, visualizando, imaginando, lo que sea que necesites para reducir esa dependencia emocional. Podría ser que necesitases dejar alguna costumbre que no te conviene. Algunas pueden ser comprobar obsesivamente los mensajes del teléfono, quitar alguna foto, dejar alguna red social, o lo que sea.

Si nunca te centras demasiado en alguien o en algo, no podrán te podrán controlar emocionalmente. Tú no quieres que tu vida entera gire en torno a una sola persona, situación o propósito. Un buen modo de cambiar eso, es decidir en qué debes centrarte menos, y sobre qué debes aumentar tu atención para conseguir lo que te propones.

  1. Aprende a apreciar todo lo que sea que te ocurra:

Que no dejes, que lo que sea que te deparen las personas, o situaciones que te rodean, hunda tu bienestar, es la esencia de la libertad. Si te hundes no sólo te haces daño, sino que se lo haces a quienes te rodean. Tú puedes moldear una forma de pensar más independiente si practicas imaginando todas y cada una de las situaciones posibles a las que te pueden llevar las personas, objetos, o propósitos, que te interesan, pero abrazando todos ellos, intentando darle una perspectiva positiva siempre que puedas:

“No importa lo que ocurra, siempre será bueno en algún sentido. Puede incluso que sea lo mejor.”

Lo curioso acerca de la vida es que nunca sabes qué es lo que te conviene. A veces necesitas una mala experiencia para aprender una lección importante que a la larga te permitirá llegar a ser mucho más feliz, más independiente.

Como dijo Oscar Wilde, “Hay pocos malos momentos en la vida: uno de ellos es cuando no consigues lo que quieres, y el otro es cuando lo consigues.” A veces conseguimos exactamente lo que queremos, y eso resulta ser peor. Pero cuando no conseguimos lo que queremos, solemos pasar por alto que quizás no habría acabado teniendo un final feliz.

  1. Tómatelo con calma y piénsatelo con tranquilidad:

Forzar cualquier tipo de presión sobre los demás para conseguir lo que necesitas, puede arruinar buenas situaciones, o empeorarlas. Normalmente puedes evitar consecuencias como esas si simplemente te atienes a la norma de mantener un comportamiento como el que tendría una persona que tenga una independencia emocional completa.

No importa lo que sientas, puedes hacer un pacto contigo para que a partir de ahora te comuniques con los demás de un modo que les permita sentirse relajados, y totalmente libres. Al hacer esto estás rechazando permitir que ningún sentimiento personal, o dificultad, impida que las relaciones sean fluidas, alejadas de la dependencia emocional, y también estás siguiendo la siguiente norma:

“Moverte con el flujo natural.”

Un buen modo de tomártelo todo con tranquilidad respecto de los demás, es imaginar cómo sería si ya fueses una persona muy ocupada con todos sus propósitos en marcha, y con demasiados amigos. Será menos probable que seas demasiado exigente, o necesites demasiado y demasiado pronto, si empiezas a comportarte como si ya tuvieses todo lo que necesitas en la vida.

Interpretar el papel de alguien que ya tiene todo lo que necesita, puede ayudarte a evitar darle a alguien la sensación de que le presionas, o dependes demasiado de esa persona. Puedes fingirlo mientras te estás esforzando en conseguir realmente ser esa persona que tiene lo que necesita, y mientras tanto, así dejas que las personas que te rodean te aporten lo que buenamente puedan a su ritmo natural, de forma calmada, y dentro de sus limitaciones.

  1. Aprende a esperar con calma en la vida:

Toma su tiempo, y práctica, llegar a ser más independiente. Parte de eso consiste en mejorar lo que puedes hacer por ti, y otra parte consiste en saber esperar a que ocurra lo que necesitas de forma natural sin que ello dependa de alguien o de algo:

“Roma no se construyó en un día.”

Con frecuencia existe un riesgo de que las personas se sientan castigadas sólo porque no son el tipo de persona que tú esperabas encontrar. Así que en lugar de intentar cambiar a alguien, es mejor saber esperar, ser una persona más diplomática, aceptar el hecho de que la mayoría de las personas tiene sus puntos fuertes, y sus puntos débiles, y aprender a reconocer a las personas que son adecuadas para ti.

No hay nada de malo en que te suponga un esfuerzo, o cometas errores. Pero uno de los mayores errores que puedes cometer es fijar un propósito poco realista, tal como “ya debería haber conseguido lo que quiero”. Algunas personas no consiguen nada de lo que quieren, y sin embargo acaban por encontrar una felicidad mucho mayor:

“Si compites constantemente con otros, tu personalidad se vuelve agria. Pero si compites constantemente contigo, te conviertes en una persona mejor.”

Todo irá mejor si eres una persona dispuesta a construir una vida de forma simple, lenta y segura. Una buena vida pero con una actitud flexible acerca de lo que realmente necesitas para ser feliz. Siempre que no pidas demasiado, tendrás tiempo de sobra para conseguir lo que quieres. Por encima de todo, nunca es demasiado tarde para empezar a sentirte alegre.

Por lo tanto:

Nadie es totalmente independiente desde el punto de vista emocional. Incluso personas que parecen muy fuertes no son tan libres como imaginan. Su sensación de bienestar emocional con frecuencia depende de lo que está ocurriendo en torno a su vida, y del hecho de saber que alguien a quien le importan está a sólo una llamada de distancia si en cualquier momento necesitan ayuda. Como superar la dependencia emocional y el dolor emocional requiere que se haya dado la necesidad, a veces simplemente, no ocurre y pueden vivir perfectamente sin aprenderlo. Pero definitivamente tu vida será más plena si lo has hecho porque salvarás obstáculos y escollos, que otros no sabrán reconocer.

Pero es posible aprender a superar la dependencia emocional. Al menos lo suficiente como para sentirse mucho mejor. Llegado un cierto punto, incluso en una situación difícil, serás capaz de decir “soy feliz no por lo que está ocurriendo a mi alrededor, sino a pesar de ello”. Aprender a pensar de ese modo necesita tiempo y toma su práctica.

La respuesta está en saber alcanzar un mejor y más saludable manejo de tus emociones, en darte ánimos y en ser una persona dispuesta a ampliar sus horizontes mientras das importancia al hecho de ser feliz.

Cómo superar la dependencia emocional. Por John. – www.howtoforgivepeople.com

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