Si sufre alcoholismo, necesita someterse a una desintoxicación de alcohol bajo supervisión médica. Puede hacerse en hospitales, clínicas, en centros de rehabilitación. Alcoholismo y dependencia son tratados bien de forma ambulatoria, o bajo un régimen de internamiento. Dependiendo de lo fuerte que sea la adicción al alcohol, lo será el síndrome de abstinencia, en función de lo cual normalmente se ayuda al alcohólico con medicamentos para dejar el alcohol.

Es un error común el no saber que la rehabilitación no termina con la de desintoxicación. La desintoxicación por sí sola no es suficiente para dejar el alcohol. Lo que hace la desintoxicación de es eliminar el alcohol del cuerpo del alcohólico, y dejar atrás los efectos más fuertes del síndrome de abstinencia física. Es entonces, con la mente más clara, cuando el alcohólico puede empezar la rehabilitación.

En los centros de rehabilitación de alcoholismo la persona adicta al alcohol inicia un proceso de recuperación a largo plazo. No basta con dejar de beber alcohol, ni siquiera durante unos meses. Se trata de cambiar la vida del alcohólico, de enseñarle de nuevo a vivir. El alcohólico aprenderá a reconocer las situaciones que le pueden empujar a una recaída, y sabrá a quién tiene que pedir ayuda. Para mantener la sobriedad, un estilo de vida sin alcohol, se recomienda seguir estos principios:

  • Respeta tu cuerpo y cuida tu salud: el mejor modo de evitar la adicción al alcohol, y no sufrir cambios de humor repentinos que estropean las relaciones con las personas que rodean al alcohólico, es hacer ejercicio, respetar el sueño, y comer bien. Cuidarse favorece un estado emocional de tranquilidad y calma, elimina el estrés, y ayuda a producir endorfinas, que son la recompensa natural del cerebro cuando nos encontramos a gusto.
  • Rodéate de buenas personas que te apoyan: lo primero que destruye el alcoholismo son las relaciones con los demás. El alcoholismo hace daño a las personas que te rodean. Por eso cuando en los mejores centros de rehabilitación, alcoholismo y dependencia tocan a su fin, los profesionales aún no consideran que el trabajo esté terminado. Es entonces cuando suelen incluir a familiares y amigos en la terapia contra el alcoholismo. Ya que estas relaciones tienden a estar muy dañadas, y sin embargo, estas personas son muy importantes para ayudar a recuperar la vida del alcohólico. Rodearse de personas que influyen positivamente y le apoyan, es el mejor modo de mantenerse en la sobriedad.
  • Busca nuevos intereses y pasatiempos: Es una buena idea que la persona adicta al alcohol, una vez recuperada, participe y se reintegre en todas las iniciativas que le rodean. Aceptar responsabilidades es un buen modo de mantener la mente ocupada, y evitar las recaídas en el alcoholismo. Incluso el voluntariado es una buena opción, ya que permite a la persona alcohólica devolver parte de la ayuda que ha recibido a quienes ahora la necesitan. Además supone una subida de autoestima, que hace que la persona alcohólica se sienta mucho mejor consigo, tenga un propósito, y sea útil para los demás.
  • Continúa la rehabilitación: la rehabilitación no termina nunca. Los centros de rehabilitación alcoholismo establecen un programa a largo plazo que continúa incluso después de dejar el centro. La terapia individual alguna vez por semana, reuniones en grupos de apoyo para ex alcohólicos, teléfonos de ayuda, eventos anuales, incluso fiestas celebrando la sobriedad, son algunos de los soportes que sostendrán a la persona alcohólica alejada de las recaídas en el alcohol. Como se suele decir:

“Uno deja de depender del alcohol. Pero nunca se deja de ser alcohólico.”

Esto significa que con una buena rehabilitación en un centro la persona adicta ya no necesitará tomar alcohol continuamente para sentirse bien, que podrá vivir sin alcohol. Pero la adicción psicológica al alcohol permanece ahí, y obliga a mantener los esfuerzos necesarios para que no se produzca una recaída.

  • Aprende a manejar la ansiedad: el alcohol es con frecuencia un refugio equivocado para huir de los problemas. El alcoholismo es una solución errónea a un conflicto mal enfocado. Los alcohólicos no suelen saber manejar correctamente el estrés. Por eso necesitan aprender a mantener la calma, afrontar los problemas con la mente fría, de forma más racional. Además cualquier actividad saludable que incluya en su vida, como hacer ejercicio, aprender a respirar relajadamente, a despejar la mente con meditación, relajarse de cualquier otra forma sana, contribuirá a aliviar el estrés sin recurrir al alcoholismo.

¿Cómo evitar la recaída en el alcohol?

Una vez completada la desintoxicación, y el tratamiento en centros de rehabilitación de alcoholismo, el alcohólico aún sentirá la necesidad de tomar alcohol durante al menos seis meses más. A partir de entonces, será necesario que el alcohólico se resista a la recaída a la que le pueden empujar una serie de disparadores. Los disparadores son situaciones que empujan a un alcohólico a tomar alcohol. No son los mismos para todos los adictos al alcohol. Para algunos puede ser tener problemas con la familia, para otros caer en una depresión, otros caen debido a la presión o estrés en el trabajo, mientras que algunos son vulnerables a las presiones ejercidas por las malas influencias que les rodean y les animan a tomar alcohol. Estas y muchas otras situaciones, se conocen como disparadores de la adicción al alcohol. Mantener bajo control estos disparadores pasa necesariamente por qué el alcohólico aprenda a decir:

“No.”

A partir de ahí el alcohólico puede mejorar su resistencia a la recaída en el alcohol siguiendo las siguientes normas:

  • Compartir lo que le preocupa con una persona de confianza: hablar con un familiar, o con un amigo, o con alguien a quien respete por su bondad, su dedicación o sus conocimientos, alguien en quien pueda confiar. Da igual si es alguien de la familia, un amigo, un sacerdote. Lo importante es que haya confianza y se trate de alguien a quien le importe el bienestar del alcohólico y le preocupe el de las personas que le rodean.
  • Aprender a tomarse un descanso de sus problemas: cuando la ansiedad sube, y el estrés empieza a intentar convencer al alcohólico para que recaiga la adicción, es importante saber decir: “basta”. Despejar la mente de forma súbita, y hacer algo que le relaja. Puede ir a dar un paseo, andar por un bonito bosque, incluso hacer tareas de limpieza en el hogar, quizás ordenar su habitación, cortar el césped, limpiar una piscina si la tiene, salir a correr, ir al gimnasio, o al cine. Da igual lo que haga, lo único que importa es que le sirva al alcohólico para despejar su mente, y que cuando termine, ya no esté pensando en el alcohol. En definitiva, se trata de tomarse un respiro para rebajar la tensión.
  • Repasar los motivos que tiene para dejar el alcohol: cuando una persona alcohólica completa el tratamiento en centros de rehabilitación de alcoholismo, con la mente más clara, mira a su alrededor, y con frecuencia ve espantada todo el daño que ha causado su adicción. Entonces el alcohólico que ha conseguido rehabilitarse suele hacerse la promesa de mantenerse sobrio. Aquello que más le dolió, acerca del daño que ha causado, suele convertirse en una motivación importante para evitar las recaídas. Si algún disparador del alcoholismo, le incita a recaer, la persona adicta al alcohol tiene que repetirse una y otra vez, los motivos por los cuales dejó el alcohol, y lo que perdería si recayese. Sobre todo debe evitar auto engañarse, y tener claras las consecuencias si vuelve a refugiarse en el alcoholismo. Porque si lo hace puede que esta vez, incluso las personas en las que más confía, no le estén dispuestas a apoyar durante la rehabilitación en el centro si las defrauda de nuevo.
  • Dejar fluir el ansia de alcohol sin resistir ni ceder: el alcohólico no debe ofrecer resistencia al impulso de beber, porque el forcejeo alargaría el ansia de alcohol, ni tampoco ceder al mismo, porque supondría una recaída en el alcoholismo. Tiene que aprender a sentir el ansia de alcohol, y dejándola fluir, sin dejarse arrastrar, hasta que pase. De este modo pasará mucho más rápido, y se encontrará pensando en otras cuestiones que nada tengan que ver con el alcohol. Seguir estos tres pasos ayudarán al alcohólico a conseguirlo:
  • 1). Centrarse en sentir el ansia de alcohol, y comprender cómo funciona: estando sentado con los pies y las manos relajadas, tiene que respirar lentamente, y concentrarse en lo que siente. Necesita aprender cómo funciona su ansia de alcohol, y acostumbrarse a ella sin sucumbir.
  • 2). Entender los efectos que tiene el ansia en el cuerpo: sequedad en la boca, dolor de estómago, nerviosismo, respiración acelerada. Tiene que fijarse en todos esos síntomas y cualesquiera otros que sienta, de este modo sabrán reconocer anticipadamente cuando empieza a sentir el ansia, y así podrá cortarla adoptando una postura de relajación.
  • 3). Fijarse en cuánto tarda en pasar el ansia en función de lo que hace: a veces sus esfuerzos conseguirán que el ansia pase más rápido, otras no lo conseguirán y tardará más en dejar atrás los síntomas. Entendiendo cada vez qué es lo que mejor ha hecho, y lo que le ha salido peor, puede ir mejorando su manejo del ansia de beber alcohol.
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